Sheila Navarro

¿Cómo planear un proyecto editorial?

El editor Juan José Salazar Embarcadero hizo una visita a nuestro salón de clases, la cual trata de la gestión de empresas editoriales. Juan José, también egresado de la facultad, dio una amena charla sobre su trabajo y las virtudes de ser un editor de libros, en este caso, infantiles.

¿Qué se necesita para ser un buen editor? En palabras de este agradable personaje, es pasión y dedicación. Como primera instancia, resaltó, es necesario, indispensable, obligatorio, el gusto por la lectura. Conocer de autores, títulos y temas, asimismo se debe tener un buen bagaje cultural y excelente ortografía.

Las grandes editoriales de libros que existen en el mundo se basan, muchas veces, en la calidad del autor. Juan José explicó que existen autores que venden y escritores que van a vender, es decir, no es lo mismo publicar un libro que está destinado a ser best-seller, que publicar una novela de un escritor poco conocido. Son riesgos que se cometen en las editoriales, y que, con ayuda de publicistas, diseñadores y los mismos autores, se superan.

Es sorprendente, sin embargo, la cantidad de escritores que desean publicar sus obras. Muchos de estos manuscritos son rechazados porque se consideran riesgos innecesarios, otras veces, editoriales independientes consideran estos escritos.

El invitado de la clase habló también de las publicaciones mensuales, mejor conocidas como revistas; los tipos varían en cuanto a gustos y preferencias del público. Incluso los temas más extraños y poco pensados, son considerados por el target a quien va dirigido. Cabe mencionar que, en México las publicaciones más vendidas son de espectáculos, dejando de lado las de política o estilo de vida. Después de la farándula, le siguen las revistas que abordan el tema de la música, información televisiva, deportes y después cultura.

El editor Salazar comentó también que las revistas especializadas se dirigen a un lector muy específico y suelen distribuirse por suscripción. Los tirajes son cortos y en su mayoría académicas.

La dimensión editorial, por su parte, se centra en el contenido, en las secciones que integrarán la publicación. Es aquí donde es pertinente preguntarse: ¿qué quiero decir? Y ¿cómo lo quiero decir? Es decir, se delimitará la línea editorial. En esta dimensión, afirma Juan José, se encuentra la ventaja competitiva y podemos plantear qué hará diferente a esta publicación de las que hay en el mercado.

Sheila Navarro


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